lunes, 11 de mayo de 2009


 

Vivimos con excesivas prisas; vamos demasiado acelerados… a ninguna parte. Sin pensar que vida es lo que tenemos en cada instante, no la que hemos tenido o la que tendremos. Parece que, fatalmente, vivimos siempre pensando en otra cosa, aspirando a otra cosa, a lo que nos falta, mientras pasa la única vida que tenemos.

Tal vez todo lo auténtico sea mucho más fácil, más sencillo de lo que pensamos. Tal vez nos complicamos en exceso con pensamientos, sentimientos y actuaciones que nos desvían de nuestra propia realidad, de nuestro propio ser…

El mundo que se está gestando necesita de gente que viva con plenitud y alegría cada instante, cada momento, sin renunciar a transformar lo que hemos de transformar y construir la nueva humanidad. 


Es posible. Y tú lo haces más posible si realmente lo crees.

No hay comentarios: