
- Frágiles, inútiles almas de lujo, que basta un soplo para turbarlas, «las almas bellas».
- Despertar los ideales empalidecidos, mostrándolos en su despiadada dureza y brutalidad, como los espléndidos monstruos que son.
- Un placer jubiloso al penetrar psicológicamente dentro de la sinuosidad y el histrionismo inconsciente de todos los artistas moralizados.
- La falsedad del arte -poner en evidencia su inmoralidad.
- Evidenciar los «fundamentales poderes idealizantes» (sensualidad, ebriedad, desbordante animalidad).
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